jueves, 6 de octubre de 2011

Caballeros con armadura y animales parlantes: Don Furcio Buscabollos, Otros Tiempos y La Fauna de Bruguera.


Continuamos hablando de uno de los grandes del tebeo español, Cifré, deteniéndonos un ratito en una serie que, si bien tiene todas las características de las historietas de Bruguera, con sus protagonistas frustrados o a punto de serlo, su autoconclusividad que exigía que terminase la historia con un chiste-chasco final originado en una confusión, chapuza, malentendido  o cualquier tipo de fracaso o catástrofe, nos ofrece  al menos dos características que lo convierten en una serie que se sale de lo común.

Don Furcio Buscabollos (Pulgarcito, (1947). Posteriormente en Super Pulgarcito (1949), Ven y Ven, Suplemento de Historietas de El DDT (1959), Tío Vivo (1961) y por último en las contracubiertas de la colección Jabato Color (1969), según Tebeosfera), fue otro de los grandes personajes de Cifré. Su serie comenzó llamándose Las Tremebundas fazañas de Don Furcio Buscabollos y el dibujante manifestó en varias ocasiones que, de todas sus creaciones, esta era su favorita. Dentro de una multitud de historietas bruguerianas que  se desarrollaban en la actualidad… de entonces, Don Furcio llevaba a cabo sus tremebundas fazañas en plena Edad Media, como otro de los grandes personajes de la casa, El Capitán Trueno. Claro, que mientras que el famoso capitán era todo un héroe, don Furcio anhelaba serlo. Y lo era, aunque solo fuera por su voluntad y ánimo, pues andaba siempre presto a desfacer entuertos, enfrentarse a malandrines y sinvergüenzas y rescatar damiselas en apuros, así como a cortejarlas al medieval modo.
En esta primitiva historieta de Don Furcio vemos como le dan avestruz por pavo. Vemos ya alguna de las características de la serie, como esos anacronismos, tales como la lampara o el teléfono que se traga el avestruz, cuyo estilo vemos influenciado por los dibujos animados, más concretamente por los de Disney. En la siguiente, Don Furcio se dedica al medieval cortejo hacia una dama entrada en carnes, con secuetro y fuga incluída, aunque el sino brugueriano hace que la aventura acabe mal para el caballero y su "escudera"

El caballeroso aplomo de Don Furcio hace que su corazón se enternezca al ver a tres tiernos infantes en apuros, por lo que decide hacer valer sus votos de caballerosidad. En la siguiente, Don Furcio, siempre corto de dinero, idea una añagaza para conseguir los maravedises de Isabelita. En ambos casos, la historia acaba en chasco.
Desafíos, dragones... aunque en el primer caso el desafío sea de otro tipo que no atañe al honor, al menos al honor como se entendía en la época medieval. También se lamentaba de su calvicieel pequeño caballero, que por intentar aparentar lo que no es (o lo que no tiene, en este caso, pelo) es castigado por el engaño. Apariencias y hambre, dos constantes en las historietas bruguerianas de la época. Las siguientes historietas fueron publicadas en la segunda época de Tio Vivo (que compró Bruguera a los hijos pródigos) en sus números 6, 3 y 4, respectivamente:



En las dos anteriores historietas, aparecidas en la revista Ven y Ven nº 6 y 9 ,respectivamente, vemos la relacción fámula-amo y una vez mas se abunda sobre las penurias económicas, con chasco incluído. El hecho de que las aventuras de Don Furcio Buscabollos tuvieran lugar en el medievo no era mas que anecdótico, aunque las dotaba, sobre todo al principio, de un hecho diferenciador que permitía una amplitud de argumentos relaccionados con aquella época. Aunque el costumbrismo brugueriano y el que el autor retratase a su ácida manera lo que veía alrededor suyo acababa imponiéndose. No obstante, el hecho de ser un personaje brugueriano de otro tiempo le hacía destacar. En cierto modo, fué un precursor...


 PRIMER INCISO: OTROS TIEMPOS

Tampoco es tan atípico en el tebeo de humor de Bruguera el que las historias de un personaje se desarrollaran en otro tiempo, pero dentro de la multitud de personajes bruguerianos son rara avis. Tendríamos a un coetáneo en El caballero Simón, pequeño pero matón de Jorge, y a Margarita Gautiérrez, la dama de los Cabellos suspirando en la época del  Romanticismo, así como a su émula Floripondia Piripí, se pirra por dar el Si, de Peñarroya; y a Don Pancho, de Jorge nuevamente, en el lejano Oeste... bueno, algo más al sur, en México. Más al norte, en el lejano Oeste, (esta vez sí, el Far West ese,) nos encontramos con El Sheriff Chiquito (que es todo un gallito) de Schmidt; y del mismo autor, a Troglodito, en la Edad de Piedra. También en aquella época primigenia están ubicados Hug El Troglodita y Roquita, ambos de Gossett.

Volviendo al Oeste americano encontramos al inefable Blas Sanchís con  su Historieta del Oeste, Bajo el cielo azul celeste.  
Espadini, de Cubero (salido de las páginas del TBO) paseaba su uniforme de mosquetero del siglo XVI, y del mismo autor, el sheriff Ponderoso Joe, otro más del Lejano Oeste surgido al amparo del notable éxito de la serie de TV Bonanza.
Una historieta de corta existencia acompaña en la Edad Media a Don Furcio, Teofrusto, Caballero Medieval, cuyo estilo está claramente basado en el de Cifré.Y una curiosidad aparecida en el Tio Vivo nº 1996 de Agosto de 1969, de la que ignoro si tuvo continuidad (aunque tiene toda la pinta de que no) dibujada por un Ibáñez de la época de las orejas en espiral y narices enormes; El Escudero Bartolo.Por fecha y estilo se trata de una historieta dibujada muy anteriormente a su fecha de publicación.


También llegado de otras editoriales (Editorial Valenciana) estaba Sifre (Francisco Sifre Pardo) con su Alí el Genio de la lámpara para Zipi y Zape.
Los personajes de Alfons Figueras parecen haberse quedado a principios del siglo XX, en la primera década, por el uniforme de Adolfo, el Gendarme que aparecía en Aspirino y Colodión y Topolino (el último héroe) entre otros... no en vano, Figueras dibujó para Estados Unidos tiras de "The Keystone Cops" bajo el seudónimo de Le Veque; y los soldados de Cine Locuras, indudablemente pertenecen a la época de la Primera Guerra Mundial. Aunque los personajes de estas series parecen fluir de una a otra conformando un universo muy particular de Figueras. También tenemos a Harry Kawallo, si bien mas parece un personaje que añora los tiempos pretéritos del Far West que alguien encuadrado en dicha época. Fué publicado en varias revistas de Bruguera desde 1967, sobre todo en Din Dan, y estaba basado al parecer en una novela da Arturo Moreno, el Walt Disney español (hasta tenía parecido físico, sería el bigote... si bien el parecido económico dejó mucho que desear.)
Ambientado en la misma época y espacio físico de Alí el Genio de la lámpara, Yusuf, del que fué el chimpa por antonomasia, Martínez Osete. La historieta mostrada fue publicada en el Super Pulgarcito nº 114, de la 2ª Época (1980)

A la misma época que don Furcio pertenece El caballero Topito, de Figueras.
No es de Bruguera originalmente, sino de IPC, pero la dibujaba un ex brugueriano español y transcurría en el Lejano Oeste: Eran las perezosas desventuras de Joe Marmota, El vago de Minnesota, de Ángel Nadal para Buster, donde se publicaba con el con el título Lazy Sprocket, the Tiredest Man in Tennessee, volviéndose el personaje originario de Minnesota tras su estreno en España (traducido de la versión británica) en el nº 55 de Gran Pulgarcito por aquello de la rima brugueriana.
De época era Rudesindo el Bucanero, un tipo de Cuerpo Entero, de Peñarroya, y en la efímera revista Ven y Ven encontramos chistes sobre un personaje medieval llamado Chindasvinto, de Pedro García Lorente.
Como curiosidad, lo que parece ser una historieta unica sobre un personaje llamado Rigoleto, una suerte de bardo medieval aparecido el El Suplemento de Historietas del DDT por Raf.
En Pulgarcito tendría una más larga pero también efímera vida las historias de Sindulfo el Terrible, de Toni Bancells.

Un caso aparte sería el del dibujante Vicente Torregrosa. Como estamos hablando de historietas con estilo humorístico que se puedan encuadrar en la Escuela Bruguera, el estilo (muy variado por cierto) de Torregrosa no me parece que encaje en este listado tan sui generis, pero tenemos que mencionar que, para Bruguera, y con guiones mayoritariamente de Jaume Perich, dibujó a Pecos Jim,y con guiones de Cassarel a Polvorilla y Castorín,.La mayoría de sus creaciones en este estilo las haría para el extranjero, aunque su faceta más conocida la realizó con estilo realista para la casa del gato negro, dibujando a personajes tan emblemáticos como El Capitan Trueno o El Sheriff King y realizando muchas de aquellas adaptaciones de clásicos de la literatura, las Joyas Literarias Juveniles, con guiones-adaptaciones de Vidal Sales, (que también firmaba como Cassarel), y tantos otros. También se encargó de muchas de aquellas aventuras "serias" que solían aparecer en los Super, Extras, Especiales... en fin tebeos de Bruguera de gran formato, con guiones de Andreu Martín, Vidal Sales, Armando Matías Guiu, Carlos Mendizábal (que era un seudónimo usado por Julio Fernández), Francisco Pérez Navarro...etc.

Pecos Jim era una especie de remedo de Lucky Lukeque daba la impresión de ser un intento más de Bruguera para emular a las publicaciones franco belgas... que no cuajó.  Estas páginas en concreto son parte de una serialización de relleno en el DDT de una historia que ya había sido publicada, bastante chapuceramente, en el nº 8 de Mortadelo Gigante. A continuación una historieta de Polvorilla y Castorín publicada en el Gran Pulgarcito nº 60 en la que se alterna el color con el bitono en verde.Y una muestra de El Sheriff King de Torregrosa con guión de Cassarel.












La terrible Fifí, de Nené Estivill parecía pertenecer a la misma época que los personajes de Figueras, que parecían salir de películas de cine mudo, siendo Adolfo un trasunto de Keystone Cop como ya hemos visto, e incluso de finales del XIX. Aunque más bien era la actitud de la mayoría de los personajes, pues muchos detalles la situaban en una época contemporánea, incluídas la alusiones a futbolistas de la época que Nené Estivill utilizaba a modo de coletilla final (o a cantantes de actualidad) al igual que hiciera con el "defunto del agüelico" de Agamenón.


Antes de lograr triunfar con Superlópez, Jan dibujó multitud de personajes para Bruguera. En la temática que nos ocupa estaría Don Viriato en la Edad Media o Don Plácido en el Oeste, las dos épocas más frecuantadas en los cómics. Jan dibujaría otras series de época en otras editoriales, pero mencionaremos solo Cab Halloloco, en la revista Jauja, por ser "heredera" de la Escuela Bruguera.


En los últimos tiempos de Bruguera tenemos un representante de la época de los romanos, Neronius de Esegé, quien también dibujó Antares 10, esta ambientada en el futuro, en la revista Mortadelo (2ª época);  los años 20 de Maff y Osso de Jiaser y un viaje al futuro por cortesía de Frankfurt (Alfons López y Rafael Vaquer) con Atasco Star. Los argentinos Oscar Fernández y Daniel Branca dibujaron para Bruguera a mediados de los 70 (en Zipi y Zape) la sátira medieval Caramelot.






El recientemente fallecido Josep Sanchís Grau también nos legó su futurista Robin Robot.
Para encontrar otro personaje de humor en Bruguera que frecuentase el Medievo de Don Furcio tendríamos que llegar a los años 80 y preguntar por Joan March y su Mini Rey y a Ornelo de los hermanos Fresno, un paje que venía a ser un Benito Boniato medieval. Nos estamos refiriendo, insisto, en historietas de humor de Bruguera.Y obvio lo publicado por la etapa de Ediciones B mientras mantuvieron las revistas, como Alfalfo Romeo de Ramis, Los Especialistas de Maikel o Los Alquimistas de Esegé.



Seguimos con Don Furcio... 


Era Don Furcio un caballero medieval calvo y bajito (algo muy brugueriano) con enhiestos bigotes que salían disparados de su cara marcando las dos menos diez; vestía una relumbrante armadura, aunque la mayoría de las veces el relumbre era más bien desportille, pues era el pequeño caballero un Hidalgo de los de los de pasar hambre y penurias, en la mejor tradición de don Quijote.  Como el Ingenioso Hidalgo, las aventuras de Don Furcio se tornaban desventuras, y recibía más palos que recompensas. Y es que lo que hace únicos a la gran mayoría de los personajes de los autores de Bruguera es ese carácter tan único, tan hispano y tan quijotesco. Esa capacidad de levantarse tras la paliza, de no lograr nunca los sueños perseguidos, de ser eternos fracasados y frustrados.

Engaños para aparentar que no se es pobre delante de todo un conde, desafíos que no son lo que parecen (y que hacen que Don Furcio aparezca como un valiente cobarde), serenatas a la amada que no van a ningún lado, el medirse las espadas...literalmente, capturas erróneas de peligrosos bandidos, entrevistas atípicas de trabajo para la guardia de la ciudad... todo ello aliñado con anacronismos deliciosos, como es la aparición de un curioso gramófono con bocina cuadrada, así eran las historietas de Don Furcio.




Como era común en los tebeos de la Escuela Bruguera, el chasco, y el equívoco y malentendido provocaban la chispa del chiste, aunque fuera con temas tan trágicos como el hambre. El hambre que superaba a la desconfianza que le despertaba el regalo de uno de sus enemigos; hambre superado por el sentido del honor. Y el sentido del honor por el instinto de supervivencia. La inveterada escasez de dinero se traducía en la falta de pago de los honorarios de la pobre Isabelita, siempre fiel a su señor.Y los juegos de palabras, intraducibles a otros idiomas, como el caso en que  retan a Don Furcio a batirse en duelo y este decide batirse, pero en retirada. Si de duelos hablamos, en una ocasión busca a un caballero de su talla para retarle. Este le arroja el guante, que Don Furcio recoge... porque le faltaba uno para acudir a un acontecimiento.




En alguna de sus primeras historietas, que según se dice, fueron escritas por Rafael González, Don Furcio es detenido por insultar a un noble; gritándole al Eco es escuchado por el sujeto del insulto, que lo hace encerrar en las mazmorras. Consigue escapar de ellas mediante la excavación de un túnel que, de tan profundo ,le lleva directamente al Infierno, lo que hace bueno el dicho de salir de la sartén para caer en las brasas. En otra ocasión atiende a una llamada de socorro que resulta ser una llamada a Socorro, la esposa de un fornido hombre que apresa a Don Furcio tomándole por un ladrón, cuando lo único que el pobre caballero quería era ayudar. También encuentra a un bebé lloroso y abandonado, al que decide acoger, pero la convivencia con el pequeño se hace insoportable debido al estruendoso llanto del “pícolo bambino”, así que decide abandonarle en la puerta de su peor enemigo.Tampoco se descuida el honor, cuando desafiado por el vizconde Trolebús es advertido por la estirpe de los Buscabollos en forma de fantasma que surge de un cuadro. La conciencia de Don Furcio será tranquilizada retocando el cuadro a conveniencia.
El caballero que mas que desfacer “requetefacía” entuertos, hablaba en un macarrónico sucedáneo de italiano que era muy celebrado e imitado por los lectores de la época. Afortunadamente para el personaje, no llegó a alcanzarle aquel Estatuto Regulador de Publicaciones Infantiles y Juveniles de 1967 que obligó a entrecomillar todas las expresiones incorrectas o escritas en otros idiomas, como le ocurrió a Agamenón. Desgraciadamente esto fue debido a la prematura muerte de Cifré, que no llegó a ver aquel dichoso Estatuto.
Si antes comparaba a Don Furcio con El Capitán Trueno, no me resisto a comparar su itálica parla con la de Merlini, el delgadísimo prestidigitador aficionado que se mete en todo tipo de líos debido a sus fracasados “giocco di mani” en “El Corsario de hierro”, la otra obra de Víctor Mora y Ambrós surgida a la sombra de El Capitán Trueno (y siendo Merlini hermano asimismo de Fideo de Mileto, de El Jabato, la otra obra con la misma estructura de los mismos autores), aunque las aventuras de El Corsario, publicadas en la revista Mortadelo, nacería en 1970, por lo que el entrecomillado de Merlini sí que era apabullante.
El brillo de la armadura de Don Furcio se supone pulido por Isabelita y el honor deslumbrante del ítalo castellano. Al caballero le acompañaba esta yegua-criada-compañera de fatigas, que hablaba y caminaba a dos patas. Isabelia era bastante parlanchina, lo que se aliaba al pseudo italiano del indómito guerrero para que ambos mantuvieran conversaciones con un alto grado de surrealismo. Además de hablar, Isabelita era confidente y oyente de la increíbles fazañas de su señor, las cuales solían llenarle de asombro y orgullo mal disimulado, pero al tiempo era ella la que procuraba, cual émulo de Sancho Panza, atemperar los arranques caballerescos de Don Furcio con una dosis de sentido común. Debido al terrible sino de los personajes bruguerianos, estos intentos resultaban baldíos, por lo que el pequeño caballero solía acabar maltrecho y malparado.  Es Isabelita otro elemento diferenciador y curioso en la serie. En la tradición Brugueriana de la relación fámula/o con su señor coincide en la convivencia diaria y esa curiosa relación casi fraternal e incluso cuasi matrimonial, en la falta de pago de los emolumentos, en la toma de responsabilidad del supuesto lacayo sobre los desbarajustes de su jefe… salvo por el hecho de que Isabelita es una yegua. Una yegua que habla y lleva zapatos, ya que se desplaza bípedamente, e incluso, como todo mayordomo que se precie (pues Isabelita era de odo al servicio de Don Furcio), sisadora y catadora de las bebidas espirituosas de su amo (tras lo que se procedía al relleno habitual con agua para que no se notase),pero yegua a fín de cuentas.
Isabelita cuida de Don Furcio tanto como Don Furcio se aprovecha de Isabelita. Esta, con fidelidad ciega e ingenua, cree que lo que siente maternalmente hacia su señor es recíproco, cuando es en realidad... inversamente proporcional; y Don Furcio se aprovecha de ello, pues aunque arruinado no deja de ser y actuar como un patrón, siendo muchas veces su comportamiento despreciable para quien se las da de caballero. Aún así, Don Furcio también estima a Isabelita. Lo que ocurre es que su forma de tratarla es la normal debido a la diferencia de clases, y Don Furcio e Isabelita así lo ven; es algo natural, está dentro del orden de las cosas, no existe malicia alguna en el injusto trato. En una ocasión el caballero envía a su equina criada a una fiesta de disfraces con la condición de que atestigüe que ella es Don Furcio, disfrazado de caballo disfrazado... y recibiendo la paliza que le estaba destinada, por lo que el chasco del animalito ilusionado con hacer un favor a su amo y acudir a una fiesta es doblemente morrocotudo. Tambien les vemos compartir cama en alguna ocasión (fraternalmente, no penseis mal), sobre todo en las primeras historietas, cuando el humor de los jóvenes valores de El Pulgarcito estaba desbocado. Y no andaba desbocada Isabelita, a la que en las primeras historias podemos ver actuar de montura, facultad que perdería con el tiempo, antropomorfizándose cada vez mas y haciéndose más humana. Tal vez el mas humano de los personajes, en el buen sentido de la palabra humano, si es que le queda algo de ese significado.



SEGUNDO INCISO: LA FAUNA DE BRUGUERA


A pesar de la multitud de animales parlantes o no que eran protagonistas o personajes de gran empaque dentro de las historias a lo largo de la historia de los tebeos, en Bruguera es este un fenómeno muy poco habitual (exceptuando primitivos ejemplos como Aventuras de Guau Guau , Las Extraordinarias aventuras del Patito Mac, Titín y Topita o los protagonistas episódicos de la Colección Miniaturas, pero estos no creo que puedan ser considerados de la Escuela Bruguera). Como animal completamente protagonista por antonomasi de Bruguera tenemos el ejemplo de Toby, de Josep Escobar, que a pesar de expresar pensamientos y ser más listo que muchos humanos, no habla. Es un perro, y aunque Anito, su dueño, se entiende muy bien con el, no pueden mantener conversaciones.


Atila, el perro de la Familia Trapisonda si que tiene el don del habla, aunque los únicos que nos enteramos de esto somos los lectores, pues los personajes que comparten espacio con Atila no parecen tener conciencia de este hecho, por lo que le tratan como a un perro normal... salvando las distancias.
Jeremías, el loro de los Cebolleta, si que habla y conversa con el resto de los personajes, pero, a fin de cuentas... es un loro. Como loro era la burda copia de Jeremías que era Enriquito, el de Bautista, Enriquito y Don Benito. Por cierto, que hay que ver lo que ha engordado Bautista en tres números, si lo comparais con el que os mostré aquí.



Blas Sanchís se salió de la norma con Gatín o Ríe Amiguito con Pedrito, Conejín y Periquito haciendo que animales parlantes y bípedos protagonizaran sendas series (aquel periquito vestido de Pato Donald), y es que ya vemos que el amigo Blas, artista polifacético, tocó todos los palos. De Raf, en DDT se publicó brevemente una historieta titulada Don Agapito, su perro y el chico que es un gamberro. El  perro se utilizaba para poder tener la rima, pues aparecía tan solo en esta primera página, para luego no volver a dar señales de vida.






Encontramos una rareza que proviene de Manuel Marquillas Casanova, que en los años 60 dibujaría personajes de la Warner para Bruguera y que desarrollaría la mayoría de su carrera en Alemania a través de agencias, incluyendo el chimpaizar a los allí famosos Fix und Foxi (de Rolf Kauka, y aquí conocidos por la edición de la mexicana editorial Novaro, EN para los españoles de la época). Posiblemente esta rareza, Pico Loco fuera igualmente una traducción de una compra a través de agencia, pero la ausencia de referencia, así como la firma del dibujante, hacen pensar que fué una creación exclusiva para Bruguera. Eso sí, muy poco exitosa. Sí que era de agencia la siguiente historieta, Pony Mik, un animal a medias, ya que era un juguete (aunque en este ejemplo tampoco se hace referencia al copyright de la agencia correspondiente, por lo que tampoco lo puedo asegurar).


Escobar dibujó una serie de páginas cuya protagonista era la por entonces famosísima y televisiva Herta Frankel, marionetista austriaca cuyo personaje más popular fué una perrita caniche respondona que atendía al nombre de Marilyn. Esta perrita tuvo serie propia en Din Dan, dibujada por Joso.


El peruano Alex Salas, que venía de hacer a Topo Gigio en Argentina, dibujaría en los 70 para Bruguera a Los Plumitas y a Rosco Bill, que si bien transcurría en tiempos del Far West y tendría que haber aparecido en el anterior inciso, era coprotagonizada por un equino parlante de nombre Nicanor. Se publicaron principalmente en Zipi y Zape, aunque también en otras publicaciones como Cole Cole o Gaby, Fofó Miliki y Fofoto (si, los payasos de la tele). Marchó posteriormente a hacer trabajos de agencia en Alemania para Disney y animación en el estudio del argentino Jaime Díaz.




También pudiera estar en el anterior inciso la breve serie Rabín de los Bosques de Pineda Bono, ambiendada en una época seudomedieval y protagonizada por animalillos, al igual que Topito y Patosito de Escobar, coprotagonizada por un osezno junto a un joven indio en... la época de los indios (de Norteamérica).


Jan dibujó una serie de páginas publicitarias con guiones de Jesús de Cos para VIR mediante un acuerdo con Bruguera, en la que los protagonistas eran Los Angelosos. A pesar de ser osos, no dejaban de ser de peluche(otra vez protagonistas de juguete). Se dibujaron 10 páginas en total que salieron en la revista Mortadelo en 1984 (y que se repitieron en otras publicaciones de la casa). También de Jan era Medianoche, el gato de Pulgarcito, y aunque mostraba determinada inteligencia, no hablaba ni expresaba pensamientos.

Roquita, de Gossett otra serie que ha de estar en ambos incisos, sí que llegó a tener un perro, Roco, pensante al principio y parlante más tarde, aunque mucho más amable que Atila (aunque con su dosis de mala leche, ya que ejercía de... canguro), y que acabaría compartiendo cabecera con la niña.
Chispa, el perrito de Trotamundo, de Íñigo, hace de conciencia del lector al expresar lo que muchos debían de pensar al ver que las buenas y honradas acciones del vagabundo le dejaban siempre en el arroyo. No puedo evitar dejar de pensar en la relacción de los individuos sin raíces y errantes con los cánidos, que han terminado en eso que se conoce ahora despectivamente como perroflauta.
Y nuevamente saltan a la palestra Fernández y Branca, que dibujaron las historias de un perro detective llamado Sir Bombín (un sabueso...) y su ayudante Thomas (un ser humano). Publicadas en Zipi y Zape, ambos teminarían siendo notables dibujantes para Disney en Europa (en la "delegación" de Dinamarca, una de las principales junto a Alemania y, sobre todo, Italia).






Joan March dibujó las historias de Calixto y Damián, unos vagabundos de los de hatillo para Zipi y Zape, que iban acompañados por un perro bípedo que de vez en cuando "pensaba".Y de Pedro García Lorente, Carusino, un can muy fino, de breve vida y aparecido por primera vez en la revista Mortadelo nº 176 del 8 de Abril de 1974. Se trataba de un perro que hablaba , cantaba ópera y preparaba pasta y pizza, pues era de origen italiano, y que sorprendía a todo el mundo con esas cualidades que nunca llegaban a ser explotadas con beneficio. Esto era lo que pretendía Gastón, un orondo tipo vestido de obrero, con gorra y pantalones con peto y tirantes, y con poco éxito dado su origen brugueriano. García Lorente, que también había creado para Bruguera a Máximo Mini, Don Amnesio o Canuto, entre otros, y que venía de la Editorial Clíper, de la que fue director artístico, y donde había dibujado a Nicolas (sin acento en la A) en la revista del mismo nombre que también acogiera a autores bruguerianos como Escobar, Schmidt, Alfons Figueras o Vázquez, no dibujó a este personaje más allá del año 75, al menos que yo tenga constancia. Siguió su carrera en publicaciones que surgían entonces a la muerte de Franco con un espíritu más adulto y aperturista, como la mítica El Papus. De hecho, su última historieta continuada (más o menos) desde su primera publicación apareció en el nº 197 del 2 de noviembre de 1974. Posteriormente saldría esporádicamente, como en el nº 215 o el 220, ya en 1975, pero firmadas por el autor en el 74. Profundizaré más en esto y en el resto de los personajes mencionados en algún momento…

Peligrosamente  inteligentes son los innumerables perros que les hacen la vida imposible a Mortadelo y Filemón cuando Ibáñez emplea el argumento recurrente del perro listillo, cosa que también hace Vázquez con Anacleto. Ambos autores utilizan animales con cierta inteligencia en sus historias y como protagonistas de gags secundarios, como el gato y el ratón de 13 Rue del Percebe, los verdaderos antecesores originales de los Rasca y Pica de Los Simpson. Ibáñez recurre en infinidad de ocasiones a los animales como fuente de gags o argumento de sus aventuras, pero siguen siendo apariciones episódicas. Al igual que los tiburones de de Anacleto o aquel elefante al que el bisabuelo del agente le sacó una espinita en 1817, así como los sapos encantados de las Hermanas Gilda y La Abuelita Paz.Y de esta última, el lobo (con gorra) que luego utilizaría en multitud de ocasiones Blas Sanchís en las historietas del mismo personaje que tenía que chimpaizar.

 A continuación algunos ejemplos de historietas de Mortadelo y Filemón con bichos.

En La Caza del Caco (1970):




En El Circo (1973), con los perros sabios de el "Sidral Circus"




En El Antídoto (1973), con los perros guardianes de la frontera de Bestiolandia.




Como no, en Misión de Perros (1976), en este caso para darle la morcilla a Remolacho, el perro pastor.



En Kilociclos Asesinos (1980), donde un perro es utilizado por Bruno "El Megavatio" para intentar liquidar al Súper.





Y acabamos de momento con La Brigada Bichera (1981) y su último capítulo, donde Mortadelo y Filemón deberán "probar" al elefante Sigerico.







Seguimos con Anacleto, agente secreto, y  sus encontronazos con perros en esta historieta publicada en el DDT nº 49, 3ª época


Una historieta de 8 páginas publicada en el DDT Extra de Primavera de 1971, donde vemos a los tiburones protagonizando el gag entre las páginas 5 y 6.









El elefante amigo de Anacleto, del Super Pulgarcito nº 3 (2ª Época):







El sapo encantado de la Abuelita Paz:

Y el lobo...


Con las Hermanas Gilda, rara vez el sapo era realmente un príncipe, pero desde luego, animalitos salían un montón. Terminamos el inciso en su aspecto gráfico con unos ejemplos... y por cierto, que la portada del Ole! es realmente de José Luis Sagasty.



La mayoría de animales parlantes que pudimos ver en los tebeos de Bruguera procedían siempre de Agencias como IPC y dibujantes como Reg Parlett, o publicaciones de personajes ya consolidados por otros medios, tipo La Abeja Maya o los personajes de Hanna Barbera o Warner Bros. que pulularon tanto en la revista Copito como en Zipi y Zape.Y desde luego, gran importancia tenían los bichos en historietas como las de Félix Rodríguez de la Fuente en Gran Pulgarcito, Montse, la Amiga de los animales de Enrich, Ande, Ríase usté, con el Arca de Noé de Ibáñez, Paulino y Pernales, Exportación de animales, de los hermanos Fresno, Doña Trini y sus Animalitos de Escobar, la viuda amante de los animales o el veterinario de 13 Rue del Percebe... Aunque su función en estas era la natural. Ser animales.

Seguimos con Don Furcio...Y nos quedamos

Otro elemento característico de la serie consistía en que, a pesar de transcurrir durante la Edad Media, Cifré incluía elementos notablemente anacrónicos como si tal cosa, como afeitadoras eléctricas o radios. En una ocasión, con un tremendo dolor de muelas, se plantea tirarse debajo de un tranvía, a lo que Isabelita le replica “¿Olvidáis, señor, que los tranvías aún no se han inventado?”. En esta misma historieta, que trata de cómo Don Furcio pretende extraerse una muela cariada infructuosamente, se recurre al truco de la puerta con el cordel atado a la muela, va al dentista que sólo consigue anestesiarle mediante un mazazo en la cabeza y se pelea con un musculoso gigantón que le saca todas las muelas menos la mala. Finalmente es una dama, que se cree insultada por el caballero que hablaba del tipo contra el que ha luchado anteriormente, quien le sacará la muela de un bofetón, por lo que caerá el caballero rendido y agradecido a los pies de la susceptible señora. Apaleados y agradecidos, así eran los personajes de la Escuela Bruguera.
Así que Don Furcio Buscabollos, aunque no tuviera el indiscutible valor que el buen hacer de Cifré le insuflaba, ya hubiera sido único sólo por estos hechos diferenciales que le hacían atípico dentro de la uniformidad argumental y protagónica de los tebeos de la Escuela Bruguera, y pionero como ya hemos visto. Costumbrismo, picaresca, tópicos medievales, humor absurdo... Isabelita regala una afeitadora eléctrica a Don furcio, y este le reprocha la inutilidad de tal presente, ya que aún no se ha descubierto la electricidad. El caballero da un recital con Isabelita al piano... imaginad!. Porque sabemos que ella tiene dedos, pero un caballo tocando el piano con sus cascos... Y el piano! cuando el primer piano de que se tiene constancia, si bien pertenecía a los Medici, italianos como Don Furcio, no fué construído hasta el 1700... claro, que lo mismo ocurre con los automóviles, un par de siglos mas tarde, y en una de estas historietas vemos descender a una dama de uno de ellos. Así que se nos hace, al lado de esto, normal ver a Don Furcio envuelto en una intriga con sellos postales de por medio, cuando el primero, el célebre Penny Black, no fué puesto en circulación en el Reino Unido hasta 1840. Ya hemos mencionado la afeitadora eléctrica, pero también vemos bancos públicos (de los de sentarse en el parque), saxofones, visillos en las ventanas, paraguas (que aunque de antigua creación en China, no llegarían a Europa hasta el siglo XVII, y desde luego no tan modernos). Y al lado de tanto anacronismo, una ambientación de mercadillo medieval en la que podemos advertir elementos que si eran de la época, vestuario, actitudes, arquitectura, algún laud... y desde luego una Edad Media mucho más civilizada y mucho menos turbulenta de lo que lo fue  la verdadera. Todo esto servido por el impecable y dinámico trazo de Guillermo Cifré, uno de los grandes del humor español, si bien el autor con un humor menos corrosivo y por tanto más amable de aquella primera generación, los creadores de la Escuela Bruguera apadrinados por Rafael González. Y teneis unos ejemplos mas a continuación. Disfrutad de esta obra irrepetible.
















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