lunes, 9 de septiembre de 2013

Madrid 2020 se celebrará en Tokio (Parece plagio, pero es que se me han adelantado)


Me parto

Hasta ahora me he inhibido, pero ya está bien. En algún momento volverán a aparecer los tebeos por aquí, y las películas y esas cosas de El Miajilla, pero es que me ha dado el prurito de hacer saber que El Miajilla no está muerto, sino que hiberna muxho, aunque sea en verano (y primavera, y otoño…).
Me he pasado las últimas semanas haciendo oídos sordos, porque vivo en el país que vivo. Bastantes problemas gordos hay, bastante gentuza que se lo está llevado crudo mientas otros lo tienen (tenemos) francamente crudo. Esto de francamente es de franqueza, nada que ver con aquel que lo dejó todo atado y bien atado,  a fe que así es. 

Antes, cuando muchos iban a irse de vacaciones, y el caso Bárcenas, del cual no hay que olvidarse por mucho que lo intenten, que no valga eso de que se diluya como el humo de los puros de Rajoy dando vivas al vino, al susodicho “no le quedó más remedio” que comparecer en el Congreso para dar explicaciones, y lo que hizo fue lo siguiente:
-A ver, Pepito, ¿Cómo es que has suspendido las mates y encima te han pillado copiando?
-Lo de copiar me lo enseñó Jaimito y no pude evitarlo, por las malas influencias recibidas, y o de las mates está mal, lo sé, me he equivocado, pero tengo la máxima puntación en el Halo Wars, les metimos 4 goles a los de 4º B y las expectativas de aprobar Lengua son mejores que nunca.
-Bueno, por lo menos has dicho mates.
-Sí. Si no lo había dicho hasta ahora era para evitar el tema, a ver si se pasaba, pero viendo que no se pasaba, decidí seguir sin mencionarlas y publicitando mis buenos resultados en el GTA y el FIFA 2013. Sabía que cuando me preguntaras en serio toda tu atención iba a ir hacia las buenas noticias y que la mención de la palabra prohibida, “mates”, iba a desbancar la falta de discurso del resto de mi justificación.
-Pero vamos a ver, Pepito, ¿Tú te crees que soy idiota? Que has suspendido las mates y encima te han pillado copiando, que el resto de lo que dices no importa nada y encima es mentira, ¿Es que te crees que soy español, o qué?

Así que Pepito, temiéndose que el asunto no se diluyera como era su intención, y que la falta de noticias en el verano hiciera que se abundara mas sobre ese tema, decidió recuperar un viejo tema que sabía que uniría a los españoles casi tanto como la roja, y valiéndose de un amiguete bocazas, que en su estreno en la UE dijo ya lo de Gibraltar Español, puso el grito en el cielo porque los llanitos, que son pocos y pequeños pero muy ricos, muy prepotentes y con un papá muy fuerte, habían arrojado unos bloques de hormigón al agua, algo que según el bocazas atentaba contra el medio ambiente sin que hasta ahora se haya oído ninguna voz autorizada que lo corrobore, ni siquiera proveniente de los ecologistas más pejigueras, sino que encima hemos descubierto que es práctica común y dicen que buena para el mencionado medio ambiente. Así que no hay que ser muy listo para darse cuenta de que toda la rabieta por todos los lados no es más que una cortina de humo. Y eso que, a falta de noticias, tampoco han dado mucho bombo al zurriagazo que se pegó con una moto que no había pasado la ITV cierta elementa que, entre otras cosas, tiene un botón mediante el cual puede enviar a los antidisturbios a pegar palos dentro de la estación de Atocha (ver más adelante).

Pero eso ya queda atrás, así que vamos a la actualidad. Y es que el aparato propagandístico volvió a ponerse en marcha en un tema que es de los pocos que da alegría a los españoles, por mucho que a mí ni me vaya ni me venga: los deportes. En este caso, la ocasión de poder organizar el más importante acontecimiento deportivo, ese que se da cada 4 años, período que se conoce en ese ámbito como Olimpiada, y que al término de la misma da lugar a los Juegos Olímpicos, en los que unos cuantos tipos y tipas cachas y en buena forma, auspiciados por multinacionales y arropados en trapos de colores que reciben el nombre de banderas y el fervor de mucha gente que vive en el mismo pueblo del que son los tipos y tipas cachas y en buena forma. Esto da mucho dinero, o eso dicen los que se quedan con el mismo tras habérselo sacado a los fervorosos paisanos de los competidores. 

Hasta hace dos días, como quien dice, (casi) todo el mundo (en España, en el resto del mundo, no) estaba convencido de que los JJOO correspondientes al 2020 los iba a organizar Madrid y que iban a ser buenos para la economía, la creación de puestos de trabajo y la salida de la crisis, y que Madrid se los llevaba de calle porque era la favorita, que lo decía todo el mundo (fuera de España, nos decían, también, pero era una mentira piadosa), y que como los españoles somos un pueblo simpático y saleroso que cae bien doquiera que va (eso ya no sé quien lo decía, pero la gente se lo cree), era cosa hecha. Convencieron, dicen, a un 91% de la población española. (Lo dicen las encuestas, no sé si las mismas que dan ganador al PSOE si se celebraran hoy las elecciones, siguiendo un baremo, o las que vuelven a dar ganador al PP en las mismas circunstancias, pero siguiendo otro baremo. Perder, perdemos el resto).  Lo malo para los propagandistas es que no convencieron a nadie más. Fuera de España ese aparato propagandístico no sirve. Es lo que tiene ser extranjero para los demás.

Cuando las manifestaciones duramente reprimidas por la policía contra el gobierno en distintas ciudades de España (ver más adetrás) , incluida la (im)posible organizadora de esos JJOO y su fantástica red de transporte público (a fuerza de repetirlo, ellos mismos se lo acaban creyendo) al que también accedieron los policías a seguir dando palos indiscriminadamente (¿Os acordáis? Pues no lo olvidéis, que cuentan con ello, con el olvido), pensé que la mejor manera de enterarse de lo que realmente estaba ocurriendo era mirando los medios de comunicación foráneos, los que no tienen intereses en accionariado o politiqueos de aquí. Esos no te van a decir que los manifestantes eran una panda de indeseables antisistema, o que los policías eran unos perros a sueldo del politicastro/a de turno. Te dicen, más o menos, las cosas desde una óptica más neutra, porque ni les va ni les viene lo que pase en panderetalandia; te dan información. Pero no porque sean de fuera, sino porque no son de aquí. Mi consejo para con los habitantes de fuera si les pasa lo mismo, es que se informen mediante medios de fuera de su fuera.

Entonces, si engañaron al 91% de la población con esta cosa tan poco importante como son los JJOO, poco importante porque los que realmente sacan beneficio, si los hay, son otros, son unos particulares que patrocinan, un COI que se lleva los derechos, y que acaban ganando aunque no haya beneficios en la organización de este acto, que no los hay desde Barcelona 92, y si no, que se lo pregunten atenienses, pekineses y londinenses, por mencionar los más recientes. Si engañaron a tan alto porcentaje ¿Qué no van a lograr sobre otras cosas a fuerza de machacar sobre lo mismo? La mentira mejor urdida, aquella que hasta el mentiroso que la dice se la cree, por lo que engaña al polígrafo, ya que el mentiroso se engaña a sí mismo, por lo que acaba engañando a los demás.
Así que el 91% estaba convencido de “que iban a ganar”. El 9% restante no es que no estuviera convencido, sino que se lo temían. Y pasó lo que pasó. Que España quedó la última de tres. No está mal; medalla de bronce.

No voy a abundar en los que decían que era una oportunidad de desarrollo y crecimiento ni en los que argumentan que la economía española no está para esos trotes. La economía española nunca ha estado para ningún trote, pero con esto, las posibilidades de ensobrarse (variación del verbo que se utilizaba antaño, embolsarse) beneficios se han esfumado para aquellos pocos que siempre salen ganando, porque ni tu ni yo íbamos a ganar nada.  Por eso se apela a nuestro sentimiento patriótico o lo que sea que tengas tú, que yo no voy a decir que es lo que tengo, aparte de un soberbio dolor de cabeza. Como con lo de Gibraltar. Con esto anda coleando una rendición que desembocó en el tratado de paz de Utrecht, así que tan mal no le ha ido a este país por haber perdido esta vez. Más se perdió en Cuba, que fue la puntilla de lo que se perdió… para los mismos que entonces se ensobraban sus pingües beneficios. Pero no padezcáis por ellos, porque siempre salen adelante, mucho más adelante que nosotros.

Tampoco voy a insistir en lo de la relaxing cup of café con leche; tan sólo, aunque no hace falta que lo haga, recomendar a los hosteleros de la nombrada plaza que pongan en sus cartas y en sus pizarras anuncantes de menús lo de la relaxing cup of café con leche, que van a hacer su agosto en septiembre. No hace falta porque seguro que a estas alturas alguno lo habrá hecho, y si no allí, seguro que en la provincia de Cádiz ya hay alguna. Tan sólo decir a ese respecto que intenté reproducir el bochornoso vídeo en You Tube y al rato pasé un antivirus, por si acaso la película que estaba descargando alegalmente se convertía en una de Manolo Morán, que son más rancias que las de Paco Martínez Soria, por poco malo que tenga uno que decir de tan egregios actores, pero es para entendernos… daba la impresión de estar asistiendo a la presentación de una obra de teatro de preescolar por parte de una directora interina de parvulario bilingüe del que todos los padres desmatricularían despavoridos a sus vástagos. Permitidme un aparte a el Muxhaxho, pero Candelas era Sir Lawrence Olivier al lado de la despeinada. Supongo que serían los buenos aires… Con lo sencillo que es hablar español para los españoles, aunque sean políticos y mientan más que hablan. Con lo bien que les viene el trabajo a los traductores simultáneos, que para eso han estudiado… pero no, se empeñan en hablar en un remedo grotesco del idioma de los habitantes de Albión. Claro, que algún político hubo que se empeñó en hablar en español y le salió con acento tejano… y eso que era de Valladolid. Aunque también está el de los bonsái everyday, que cuando le preguntaron algo para que lo respondiera en inglés, replicó que sólo hablaba español, y también quedó mal, que no estamos contentos con nada, leches.
Entonces, ¿Por qué escribo esto? No lo sé. Realmente para decir que el Miajilla, ese de los tebeos, está aún vivo, y que en cuanto se resuelvan algunos asuntos de índole técnica, volverá. Diría que con más ímpetu que nunca, pero eso seguramente sería mentira, y yo no soy político para andar diciendo esas cosas falsas, lo que queda demostrado con el innegable hecho de que soy pobre.

Pero me ha llenado, una vez más, de indignación, leer y escuchar algunas cosas a causa de la tontuna esta de los JJOO. Que la única diferencia en nuestro día a día en caso de haber sido elegida Madrid hubiera sido… ¿La misma que cuando Barcelona? ¿Recordáis como cambiaron vuestras vidas desde entonces? Pues lo mismo. O quizás peor, porque a los de entonces, que al menos hablaban inglés todos (Pujol, Serra, Maragall, Gonzállll… ah, éste no. El resto sí, y además eran bilingües) les salieron bien las cosas, pero no había crisis. No HABÍA, pero tras los Juegos la hubo. ¿Casualidad?

Tras la elección de Tokio, algún panfleto de tirada nacional habla de tongo. Qué mal perder. ¿Pero qué quieren? Si alguno dice que se alegra, le acusan de anti español. De hecho, en algún medio que se hace eco de las deficiencias del proyecto, de la presentación y del resultado le dicen que es estúpido alegrase de ser derrotado uno mismo, que no merece ser español y que ni siquiera debería escribir en español, sino utilizar otro idioma como el catalán o el euskera. Así no nos van a dar ni las buenas noches. Siempre me ha parecido absurdo ese comportamiento aprendido de nuestros antepasados criados durante el franquismo según el cual se desprecia a los vascos y catalanes, pero no se les permite ni dejar de ser españoles ni serlo. Como el perro del hortelano, vamos.
¿Y yo? ¿Me alegro? Pues por un lado sí. Así, el dinero que había presupuestado se puede destinar a aquellas áreas en las que se ha recortado, como Sanidad o Educación… 


En cuanto dejemos de reírnos, sigo. 


Y viene la peor parte. Durante unos escasos segundos no me alegré, sino que me pesó. Una parte de mí, no más grande que un protón, pero existente, hubiera querido que Madrid hubiera “ganado”, por la posibilidad más que nimia de que hubiera servido para algo, que hubiera mitigado la crisis, que… Efectivamente… A fuerza de repetirlo, mi subconsciente también acabó convencido de todas las patrañas contadas. No soy inmune al aparato propagandístico de los 40 ladrones; nadie lo es, por lo que tenemos que estar alerta. Y no olvidar cuando haya que acordarse, y que se enteren.

...y me troncho.